La toma del poder militar (y el fascismo) está por comenzar

Por: José E. Muratti Toro

Podemos sonar todo lo blasé (indiferentes, fastidiados, condescendientes) que querramos, ante los acontecimientos en los EEUU, pero lo cierto es que estamos viviendo una coyuntura histórica que cambiará el resto de nuestras vidas. 

Trump y sus secuaces saben que perderán las elecciones de medio término en noviembre y van a provocar una confrontación con los elementos más militantes de las principales ciudades gobernadas por demócratas, con grandes sectores de MAGA afiliados en dichos estados. 

La idea y estrategia es lograr un enfrentamiento lo suficientemente violento para declarar que está ocurriendo una insurrección (no se olvide que viene diciéndose de Portland, Chicago y San Francisco desde hace meses), invocar la Ley de Insrrección de 1807, activar guardias nacionales y fuerzas armadas regulares, ocupar dichas ciudades y declarar un estado de sitio. 

Están apostando a que suficientes negros, latinos y blancos «de izquierda/Antifa» se rebelen, ataquen y enciendan negocios para declarar el estado de emergencia para todo el país. Ante esta situación, que empeorará con los calores del verano, procederán a cancelar las elecciones de noviembre lo cual provocará nuevas protestas. 

Posiblemente, hacia finales de verano se declarará un estado de sitio y el estado mayor de las fuerzas armadas (Joint Chiefs of Staff) enfrentarán un desafío existencial: apoyar al presidente o apoderarse del gobierno federal mediante un golpe de estado. 

Trump y Hegseth se han desecho de los generales y almirantes que podrían hacerle frente. Sin embargo, todavía queda, a mi parecer, una élite compuesta por generales retirados, almirantes y secretarios de defensa, que gozan de standing ante los miembros de las fuerzas armadas y que tendrán que escoger entre acatar las órdenes del comandante en jefe o los altos mandos de la institución.

La toma del poder por la fuerza por Trump le envalentonará para invadir Groenlandia y Cuba (incluso bombardeando carteles en Colombia y México), dispersando aviones, barcos y tropas por un mundo que ya no estará a sus órdenes y que colaborará con sus adversarios para sabotearles a nivel global. 

Israel aprovechará el río revuelto para provocar un ataque a Irán lo cual comprometerá aún más los recursos de los EEUU. 

Como dice la historiadora estadounidense Heather Cox Richardson, esta semana ha comenzado el establecimiento de un estado fascista en los EEUU. 

Al igual que en Italia, Alemania y España, la toma del poder no ha sido inmediata. A unas elecciones tradicionales ha seguido un resquebrajamiento de las normas, unos enfrentamientos entre civiles y paramilitares, y un apoderamiento del gobierno central por un líder carismático que ha cooptado y controlado las fuerzas armadas. 

No estamos en los ’30 del siglo pasado. Los paralelismos no serán idénticos. Los estadounidenses que se piensan excepcionales, nunca han sucumbido ante un adversario externo y están conformados por diversas minorías que han sido y están siendo vapuleadas y asesinadas por el gobierno, es de esperarse que crearán una oposición formidable. 

El gobierno, a su vez, cuenta con milicias paramilitares fuertemente armadas que servirán de fuerza de choque contra las minorías y protestantes.

¿Prevalecerá el compromiso con la democracia y la libertad que ha sido el estandarte de la nación durante dos siglos o sucumbirán ante el hervir de la sangre racista y xenófoba que nunca ha dejado de existir en el corazón de los «americanos»?

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