Por: Amarilis Cintrón López – historiadora
(Palabras pronunciadas en la presentación del poemario Sin carta de presentación de Jesús Delgado Burgos realizada en la Galería Guatibirí, Río Piedras, el jueves, 12 de marzo de 2026.)
Agradezco al Dr. Jesús Delgado Burgos y a su editora Solimar Ortiz Jusino, de Editorial Letras Infinitas, por la invitación para presentar el poemario Sin carta de presentación. Cuando pensamos en el título Sin carta de presentación, solemos asociarlo a ese documento que acompaña un currículum, donde se genera un discurso escrito para ofrecer aptitudes y detalles personales. Sin embargo, en este caso, el poemario Sin carta de presentación se convierte en la verdadera carta de presentación del poeta. Un autor que muchos antes que yo conocieron sus versos en cartas enviadas por correo postal y yo conocí algo de su poesía a través de correos electrónicos, en mensajes de texto, en sus publicaciones en redes sociales o en lecturas de poesía y que hoy nos entrega su primer poemario, dejando que su poesía sea su carta de presentación.
Conocí a Jesús -o como cariñosamente le digo, Chú- a principios del año 2006, durante nuestros años de estudios en el Programa Graduado de Historia de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. A lo largo de cuatro lustros de amistad, me consta que hace más de una década tenía seleccionado el título de lo que anhelaba fuera su primer poemario. El título Sin carta de presentación tiene una historia interesante. En una lectura de poesía, luego de leer uno de sus poemas, alguien se acercó a Jesús y le preguntó dónde podía conseguir su libro. Cuando él respondió que su obra poética permanecía inédita, ese ser le dijo: “pues entonces no eres poeta ni escritor”.
Aquella frase provocó una reflexión que luego se transformó en título. Jesús decidió que cuando publicara su primer poemario el título sería Sin carta de presentación. Esto nos deja ver que, para algunos sectores del mundo literario, quien no publica pareciera no existir. Sin embargo, Jesús posee una relación con la palabra escrita por décadas.

Eso sí, desde hoy, ya Jesús Delgado Burgos es un poeta publicado y pronto seguiremos viendo parte de esos poemarios inéditos localizados en el conjunto de carpetas archivadas en su biblioteca personal y en los que ha transcrito sus inquietudes, sus motivaciones, luchas, afectos y todo cuanto le inspira para documentarlo en versos, sean libres o en rima, sonetos o prosa poética; versos de profundo sentimiento y de evidente conciencia social.
Este poemario reúne 42 poemas escritos a lo largo de más de cinco décadas. Desde el más antiguo que data del 16 de mayo de 1973 hasta el más reciente de un 2 de mayo de 2025, son casi 52 años de escritura, reflexión y sensibilidad convertidas en palabras. Esto es una prueba de cómo la historia de la literatura está llena de autores que escribieron durante décadas antes de publicar su primer libro. La escritura precede a la imprenta y esta noche, más que un debut editorial, “Sin carta de presentación” es la apertura de un archivo íntimo de más de medio siglo de pensamientos y memorias.
Sin carta de presentación nos ofrece parte de su biografía en versos, del poeta que no le gusta llamarse poeta, pero que a lo largo de sus 73 abriles ha escrito mucha poesía. Nos deja saber que, desde niño estuvo vinculado al mundo de la poesía, aunque el poema más antiguo que conserva es de 1971, cuando tenía 19 años; poema aún inédito.
En su colección de poemas hay una recopilación de historias de la patria y de su propia vida. Podríamos reconstruir muchas de sus vivencias y de las vivencias de lo acaecido en el mundo a través de sus versos tejidos en esa hermosa combinación de palabras que llamamos poesía.
Los que conocen al Dr. Jesús Delgado Burgos, además de identificar su rol docente y su activismo como líder sindical, reconocen que Chú tiene una particular sensibilidad para las diversas artes humanísticas y todo lo relacionado a los saberes y al ser humano. De las disciplinas humanísticas, lo identificamos como historiador, pero de todas las demás disciplinas, podemos encontrar algo que se refleja en su vida. La filosofía, la historia y la literatura lo han guiado; el arte y la música siempre estuvieron presente, aunque desde el periodo de gestación de su nieto Damián, proliferó su interés por el arte hasta el punto de que hoy día lo vemos convertido en ese exquisito artista plástico que en esta tarde-noche también celebramos en esta presentación dual.
En Jesús, la palabra escrita se convierte en un espacio donde todas las disciplinas humanísticas dialogan y convergen. En ese ser que yo llamo el Da Vinci Boricua por la cantidad de disciplinas con las que se ha vinculado con calidad superior, el arte de la palabra escrita se manifiesta de diversas maneras. Podemos decir que Delgado Burgos ha puesto en práctica el ser polígrafo al cultivar diversos temas a la hora de escribir y también lo podemos describir como polímata, ya que se ha cultivado intelectualmente con éxito en diversas disciplinas de las artes y del saber.
Esa amplitud de intereses se refleja claramente en su poesía. El humanista que lo habita sabe cómo conectar las diversas disciplinas para hacer arte interdisciplinario.
La profundidad de sus versos es un reflejo de sus lecturas, de sus vivencias y de su mirada crítica del mundo. Quien indague con detenimiento en sus poemas encontrará ciertas pistas delatoras y múltiples referencias culturales, históricas y literarias que revelan la riqueza de su universo intelectual. En ocasiones, cuando Jesús, me comparte algunos de sus poemas inéditos, se convierte en un ejercicio de tratar de descifrar esa intención o eso que lo está inspirando en ese momento de su vida. En lo personal, me fascina cuando alude a un evento histórico o a algún autor con una sola frase que revela esa conexión con lo leído; todo ello está ejemplificado en el poemario.
Jesús Delgado Burgos nos entrega Sin Carta de presentación, un poemario en el que al adentrarse en cada uso de quién domina la palabra, nos deja ver y entrever memorias y reflexiones politemáticas. Encontrarán poemas fechados, ubicados sin cronología. Al leerlo, se siente tener una conversación con el autor que nos permite adentrarnos en su mundo. Los que intenten descifrar sus versos, verán lo que vivía en épocas particulares y lo que estaba aconteciendo en el mundo hispanoamericano al que nos lleva a través de hechos y circunstancias que vivieron los protagonistas de sus versos. Inclusive, muchos de los poemas, al mirar las fechas, nos permiten situarlos en momentos concretos de la vida del autor, contextualizar sus denuncias y aspectos del mundo que lo rodea.
En el color de su poesía, se plasman esas pinceladas que combina para distinguirse de otros autores al desarrollar su color propio, tal cual hace en la pintura que tan pronto vemos ciertos trazos, podemos reconocer un Delgado Burgos desde lejos.
La versatilidad de temáticas que aborda Sin carta de presentación van desde su mirada interior a cómo se mira a sí mismo el poeta, el amor que ronda por su sensible corazón y las convicciones a la patria, los autores que lo han marcado y esa conciencia social en la que nos comparte su voz poética de compromiso social que emergió desde su época de juventud desde inicios de la década de los setenta; periodo en que “la metáfora poética se construía a partir del compromiso con las luchas sociales y nacionales de la época.”
El poemario inicia con los versos de “Esta es mi voz”, que funciona como una declaración poética. En ese poema, el autor nos invita a conocer su estilo, sus influencias y su forma de entender la palabra. Es, de alguna manera, la puerta de entrada al universo creativo del hombre que muchos vemos cotidianamente tal cual se autodescribe en la tercera parte de su poema “El jardín de los sueños” (2006) , ubicado en la pág. 16:“¡En silencio!, miro a todos lados buscando una mirada, una sonrisa y una mano donde extender la diestra a manera de cordial saludo o un abrazo sincero. No está demás decir que llego y marcho en silencio, pensativo, cabizbajo, casi dormido y bohemio, tras las huellas de un eterno constructor de sueños”.
A partir de esos primeros versos, su poemario nos conduce por distintos territorios. Continuamos la ruta en poemas como “Mi barrio”, en cuyos versos el poeta retrata las contradicciones sociales de la vida cotidiana. Allí aparecen imágenes de la pobreza, la marginalidad y la esperanza, acompañadas de referencias literarias que revelan la formación del autor. En esos versos dialogan, de manera implícita, autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y César Vallejo, integrados a la realidad del barrio que el poeta observa.
Una serie de poemas ubicados de seguido nos presenta poesía histórica y memoria de los pueblos. Algunos poemas están dedicados a patriotas que fueron presos políticos por defender su nación: Don Pedro y Oscar López. Cuando llegué al poema Yo acuso (1 mayo 2004), pensé que estaba dedicado a Don Pedro, por ese título de Pedro Aponte, pero al sumergirme en la lectura veo cómo Delgado Burgos se suma a escritores como Emile Zola con su carta sobre el caso Dreyfuss, al discurso del senador Ricardo Pérez Basualto conocido como Pablo Neruda, al mexicano Leopoldo Ayala con su poema dedicado a la masacre de Tlatelolco y otros tantos que han levantado su voz con ese título para inscribir las letras acusando las injusticias que viven los pueblos.
En otros textos emerge la dimensión histórica de su escritura como documentos poéticos de denuncia y memoria en referencia a Chile, Granada, Palestina, Paraguay, Miguel Hernández Gilabert, Miguel Enríquez. Aquí habla el poeta-historiador en una serie de 7 poemas titulada “Exhibit” en que honra la memoria de sus protagonistas al proclamar la denuncia. Desde Puerto Rico, desde “una tierra esclava”, Jesús Delgado Burgos levanta su voz solidaria con los pueblos que han sufrido dictaduras, genocidios y represión y muerte. Sus versos no olvidan; resisten.
“Sin carta de presentación” es más que denuncia porque en él, encontramos poemas profundamente íntimos donde aparecen el amor, la amistad y la contemplación de la vida.
Casi al final del poemario encontramos uno de los textos más recientes: “Niña-flor Cecilia”, escrito el 2 de mayo de 2025. Allí el poeta revela cómo el amor sigue siendo una fuente de inspiración capaz de renovar la sensibilidad y alimentar la esperanza creativa en esta etapa de madurez, dándonos una muestra de que la poesía también nace de la ternura, de la admiración y de la belleza que se encuentra en el otro.
Si tuviera que definir el poemario en pocas palabras, diría que es un poemario profundamente humanista y, en muchos momentos, existencialista. En sus páginas encontramos reflexiones sobre la vida, el paso del tiempo, las injusticias sociales y la necesidad de seguir creyendo en la palabra como espacio de libertad.
En Jesús Delgado Burgos, la palabra puede ser arma, testimonio o refugio.
Al final, lo que tenemos entre manos no es solamente un libro de poemas. Es una cartografía personal, una memoria poética que recoge más de cinco décadas de lectura, pensamiento y escritura. Es también el retrato de un hombre de profundas convicciones humanísticas, comprometido con la historia, con la cultura y con la dignidad de los pueblos.
Agradecemos a Jesús Delgado Burgos por compartir con nosotros parte de ese recorrido creativo de más de medio siglo. Que este libro encuentre muchos lectores y que, al recorrer sus páginas, cada lector pueda descubrir al hombre que nos abre las puertas a su universo de palabras para dejarnos conocer un poco más de sí mismo.
Muchas gracias.


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