Uka Green compartió las vivencias de su “Bendita abuelitud” en el Moneró

Por: Amarilis Cintrón López para Cintronízate PR 

Uka Green celebró su “Bendita abuelitud” con un espectáculo repleto de humor.  La autora de “Cuarentaytantos” (2010), “TiTantos” (2020) y “A mover el culete” (2024) compartió anécdotas de las diferentes etapas de su vida con la gracia que le caracteriza.  Entre historia e historia, provocó las risas en el público que llenó a capacidad la sala del Moneró Café Teatro & Bar el domingo, 31 de mayo de 2026, luego de un exitoso primer fin de semana de su debut en un escenario en solitario el 17 y 18 de mayo. 

Se suele decir que la mujer comienza a florecer en todo su esplendor a los cuarenta, cuando personal y profesionalmente se siente realizada.  En la periodista, relacionista público de artistas y coach de vida Uka Green, – que ya venía cosechando éxitos desde los inicios de su carrera profesional en las comunicaciones-, el cumplir los cuarenta fue un despertar a explorar nuevas facetas.  Hay experiencias límite que provocan el repensar la vida y dar paso a otros roles insospechados.  El embarazo de sus gemelos Antonio y Lorenzo, a pocos meses de entrar a los 40, la pérdida de varios familiares y el replantearse que había pasado 44 años de su vida, “atendiendo a los demás” en el que estaba sin “un proyecto de vida, algo de mí para mí” le motivó a comenzar a compartir sus vivencias por escrito.  En esa ruta lleva años visibilizando vivir la edad a plenitud y siendo una voz que conecta, principalmente, con mujeres a las que su despertar les sirve de puente para observar la vida desde otro panorama.

De autora de libros a los escenarios

Unos la han conocido en su faceta como autora publicada y muchos otros, han conocido a Uka Green a través de las reflexiones y los detalles que revela de su día a día, por las recetas gastronómicas, los consejos o los mensajes de motivación que comparte en sus redes sociales.  Cada aspecto de su vida que publica le permite conectar con personas que viven experiencias similares o que encuentran en su estilo una forma inspiradora para mirar lo que les acontece de una manera distinta.  Algunos le han leído en las columnas publicadas en Primera Hora, le han visto a través de sus participaciones en diversos segmentos televisivos. 

Luego de ser la figura encargada de las relaciones públicas de muchos artistas, en el año 2012 debutó en el café teatro junto a Myraida Chaves Carbia y Marilyn Pupo en un espectáculo de lectura dramatizada sobre el contenido integrado en su primer libro, “Cuarentaytantos”.  El proyecto evolucionó y entre 2018 al 2025, ha realizado cuatro temporadas de “TiTantos, con las lecturas de sus columnas llevadas a diversos teatros en Puerto Rico y Orlando, Florida, junto a figuras puertorriqueñas destacadas, bajo la producción de Rafo Muñiz para Prolat Entertainment.    

Uka Green es refrescante cuando comparte sus “¡BuE-nOs-díAs!” (no se confunda con las descargas y tiradera repleta de sarcasmo de aquel funcionario electo que da los “Buenos días, Puerto Rico”).  A sus 65 años, continua reinventándose desde el humor con propósito.  La magia de la etapa de AbUka, como le dicen sus nietas Catalina Isabelle y Lucía Aurora, hijas de Antonella (5 de febrero de 1992) y sobrinas de Lorena (31 de julio de 1993), la llevaron a mirarse en esa experiencia que le ha cambiado la vida y desde ese espejo, el público se mira experimentando situaciones similares.  Claro, la manera cómo Uka cuenta sus cuentos es el sello de su propia marca. 

A nivel familiar, la nacida un 16 enero de 1961, pasó de querer permanecer en una vida de soltera a encontrarse con Noro Sebastián con quien cada 29 de abril, desde 1989 celebra la magia del amor que florece.  Desde sus 28 años, lleva compartiendo su días junto al apodado como “Marido” en sus publicaciones.  A Uka Green, cuatro hijos y dos nietas después, sus vivencias como abuela la llevaron en solitario al escenario Moneró para compartir sus experiencias y provocar que la gente se ría con ella por su manera tan auténtica y jocosa de narrar su historia de vida en “Bendita Abuelitud”.

El humor en las historias de Uka Green convertida en AbUka

El espectáculo de comedia en vivo permitió al público conocer diversas facetas de la vida de Uka Green, adentrándose en su particular manera de mirar y reflexionar sobre las distintas etapas de su existencia. Antes de su salida al escenario, se proyectó un video con fotografías de su niñez y de su esposo, Noro, seguido por imágenes de los inicios de su relación y una amplia recopilación visual que documentó el crecimiento de su familia. A través de este recorrido fotográfico, los asistentes fueron testigos de las diferentes etapas vividas junto a sus cuatro hijos hasta llegar a la familia conformada por doce miembros.  El audiovisual culminó con emotivas imágenes junto a sus dos nietas que fueron la inspiración para seleccionar el título de su debut en solitario sobre las tablas en «Bendita Abuelitud».

Uka Green es de las mujeres que dice con orgullo su edad porque cuando se han vivido los años a plenitud, no hay razón para quitarse ni añadirse años.  Se define como una abuela pandemial, pues fue en medio de la pandemia del COVID-19 cuando se estrenó en esa faceta que le ha llenado sus días de colores y la ha llevado a explorar otra dimensión del amor, incluido el decir sus verdades para evitar romantizarlo que se vive.

Con un “Hola, hola, gracias por acompañarme en esta tercera función de “Bendita Abuelitud”, llegó la abuela pizpireta al escenario, vestida con una “blusa blanca pelúa y pantalón bombacho” que acompañó con uno de sus tantos llamativos collares y sus tenis chic.  Uka comenzó ganándose las risas de la gente con la manera cómo fue relatando: lo agradecida que vive, el abecedario de vitaminas que toma, junto a los beneficios de los sueros para llevarnos a conocer la historia de su rodilla al recorrer Turquía.  ¡Qué habilidad para relatar el tema central y las ramificaciones que le integra con esa chispa que le distingue!

De esa visita a Estambul, ciudad entre el continente europeo y asiático, confesó que brincó, saltó, bailó y del que como buena fanática del “compreteo” tenía programado visitar el Gran Bazar.  Ese mercado bajo techo más antiguo del mundo, construido en 1461, que hoy día tiene cerca de 60 calles que componen ese laberinto de casi 5,000 tiendas tenía que estar presente entre sus jocosos relatos de cómo vivió la cultura turca.  “Eso es oro, cartera, especias y té y té y té”…” expresó Green, mientras dio a conocer algunas de las palabras que aprendió en las telenovelas turcas que transmite WAPA: Salam Aleykum (La paz sea contigo) con su correspondiente respuesta, Aleykum Salam o el Inshalla (si Dios quiere), Alhamdulillah  (Gracias a Dios), Mashalla (como Dios quiere) y entre las muchas anécdotas que cuenta entre medio de la historia principal, las recomendaciones médicas la llevaron a bajar 30 libras que la hicieron sentirse bien “jallada”.

Después de la parte de la salud y de descubrir que estaba “tullida y reducida”; de los 5’5” que medía, ahora está en 5’4”, saltó a hablar sus peripecias con la faja gozosa y de la evolución en el diseño con ese artículo que le ayudó a verse “eslapá”.  Las carcajadas continuaron cuando dio a conocer los artículos que pone en su abuela pack, en el que lleva spray desinfectante, toallas húmedas, rodilleras y hasta la “popeta” que fue protagonista de otro de los segmentos graciosos, al referirse y mostrar el embudo que compró para poder orinar de pie como una “macha”; momento que utilizó para criticar la suciedad que existe en muchos de los baños femeninos.

Retomó el hablar sobre la abuelitud, ese término que define como una etapa maravillosa y fantástica, que también tiene su lado conflictivo (“puñe…) porque los nietos agotan físicamente y a la AbUka y a su amado “Marido” les llegó la abuelitud en la tercera edad.  Las anécdotas de esa extensión de su vida que tiene a través de sus nietas comenzaron con su propia historia.  En la pantalla se proyectó una foto de la niña que le hacían las rolos con latas de salsa de tomate. 

Como parte de esa introducción a sus intereses de vida en los años de infancia y de adolescencia, Uka Green reveló que de niña no le gustaban las muñecas.  Le gustaba bailar, las maquinillas, las bicicletas, los hornos y de adolescente, no quería tener novios, mientras enfatizó que le encantaba bailar, bailar, bailar.  A nadie le quedó la duda de que su alegría y el disfrute de los festejos lo trae desde siempre.  Green no soñaba con casarse y mucho menos con tener los hijos.  Acto seguido, presentó la foto de Noro, de niño y compartió que estudiaron en la misma Escuela de Comunicaciones, pero se conocieron años después cuando comenzó a trabajar en el periódico El Reportero. Uka Green no quería noviecito, pero era “experta tasadora” y gracias a conocerse en el trabajo, además de la experiencia profesional y, del ingreso a su bolsillo, se ganó su compañero de vida con el que ya tienen “37 años de casados, dos hijas, dos hijos, dos yernos, dos nueras y dos nietas; somos una familia de doce.  Nadie nos invita a nada porque somos demasiados” relato entre risas.

Los procesos de su maternidad fueron protagonistas de su espectáculo.  Las anécdotas de los partos, dramatizadas en algunas partes con ese histrionismo jocoso con el que mantuvo las risas durante una hora y quince minutos, reconfirma que las mujeres no son el sexo débil como la sociedad patriarcal ha querido hacer ver.  Como le cogió el gustito a parir, contó la manera cómo se enteró que a sus 39 años estaba embarazada de gemelos.  “Tuve que dar la noticia en dos partes.  Número 1, estoy preñá; número 2, son gemelos”, y con ello, las nuevas peripecias que conllevó ese parto de dos y los primeros meses que la tenían sin descanso por estar amamantando y trabajando, que provocó el destete a los dos meses.

Vivir la abuelitud a plenitud

Gracias a su primera hija Antonella y su yerno Félix, Uka Green y Noro Sebastián llegaron a la etapa de la abuelitud.  Entre su tono chistoso, hubo una pausa porque Uka Green reveló un momento vulnerable como familia porque “no todo el mundo comienza una abuelitud con alegría y con fuegos artificiales”.  En eso confesó con la voz entrecortada: “mi primera experiencia con la abuelitud fue con un bebé que no llegó”, y compartió que ver sufrir a un hijo es una de las cosas peores que ha podido experimentar.  Sin embargo, el panorama cambió cuando al año y pico después, le dieron la noticia que iban a ser abuelos, (imagínese a Uka Green diciendo al sonido del fragmento “dale a tu cuerpo alegría y cosas buenas…” de la canción Macarena que coreografío) mientras relató el distintivo que “íbamos a ser abuelos pandemials, porque a ellos (Antonela y Félix) les dio con parir en medio de la pandemia del COVID-19”. 

Su primera nieta: “Catalina Isabel Ramos Sebastián Green, porque a mi no me no me van a dejar fuera de esa ecuación.  Nooo, esa nena tiene mi pelo, tiene mi ADN, esa nena es pizpereta como yo y a mí no me van a dejar afuera”, fue la protagonista de los siguientes relatos de lo que se vivió en medio de la pandemia y cómo esos primeros momentos que se disfrutaban en familia quedaron limitados por las circunstancias de la pandemia.

Los estrenados abuelos en su década de los sesenta tuvieron que conocer a su primera nieta por Facetime, tuvo que vacunarse y ese primer encuentro físico fue de lejos por el distanciamiento físico que se recomendaba en ese momento.  Luego de dos meses, pudo tener “ese pedacito de mi vida en mis brazos”, momento del que compartió el emotivo vídeo que llenó a los presentes de ternura.  Entre las historias de limpiar “culetes” y carretear a la nieta, salieron también de paseo las circunstancias con las lumbares y la energía física que hay que invertir para seguirle el ritmo, que no es tan gracioso, aunque Uka Green lo cuente con humor.  Los cambios alimentarios entre las generaciones estuvieron presentes recordando las comidas y enfermedades de antes vs las experiencias de algunos padres primerizos actuales.  La abuela que comparte sus recetas de cocina por las redes con frecuencia, se disfruta prepararle manjares que sus nietas saborean.

Con la llegada de Lucía Aurora Ramos Sebastián Green, Abukita, como le llaman sus nietas, las nuevas historias son doblemente divertidas.  Abukita y Papu terminan en estado comatoso con las baterías físicas descargadas, pero con el alma renovada por las memorias construidas en esa etapa de vivir a plenitud la “Bendita Abuelitud”.  El debut de Uka Green en su espectáculo de comedia en solitario “Bendita abuelitud” en el Moneró Café Teatro & Bar fue todo un éxito.  Así que luego de haber superado el “culitrancamiento”, la seguiremos viendo con sus nuevas ocurrencias y las nuevas aventuras que compartirá con las que conecta con la gente que viven experiencias similares y se reconocen en sus historias. 

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