Por: Amarilis Cintrón-López – Historiadora
(Ponce, Puerto Rico) La historia de la vedette cubana Rita Montes cobró vida a través de la personificación de la actriz ponceña Lissette Rodríguez Áviles en la puesta en escena de “Desnuda”. El monólogo escrito por el dramaturgo Abimael Acosta fue adaptado al formato unipersonal por Fernan Rivera. A través de su dirección, se apreciaron las dos caracterizaciones entre la Rita Montes que evoca su época como vedette y la Rita Montes mujer que relata sus anécdotas junto a las verdades que comparte en el presente de momentos de su pasado.
Al entrar a la sala del café teatro, la ambientación permitía identificar de inmediato los dos espacios donde transcurriría la acción: la sala del hogar de Rita Montes y el cabaret que evocaba sus años como vedette. En la primera, una fotografía colgada en la pared, una butaca, una mesa con un jarrón de flores y una palma componían el ambiente íntimo desde el que la protagonista compartía sus verdades y recuerdos más personales. Entre los elementos de utilería destacó el imponente retrato que presidía el centro de la pared, una pieza que, además de decorar el espacio, reforzaba la presencia simbólica de la protagonista y su historia.
En el lado derecho del escenario se encontraba un micrófono que, junto con el diseño de luces, marcaba la transición hacia el cabaret. Esta adaptación del libreto, transformado de monólogo a unipersonal por su director teatral, incorporó con acierto recursos escénicos que diferenciaban ambos universos y enriquecían la narrativa.
Vestida con un elegante traje negro de corte largo, Rita Montes proyectaba el glamour de su época de vedette y ejecutaba con naturalidad los movimientos sensuales que exigían algunas escenas. Desde la butaca y en diversos espacios de la sala, donde evocaba episodios de su vida, se desplazaba hasta el micrófono para revivir su faceta artística, mientras el diseño de iluminación y el trabajo de regiduría de José R. Cartagena transformaban la atmósfera del escenario y guiaban al público entre el presente y el pasado.
La vida de Rita Montes
Rita Montes fue una mujer fuerte que enfrentó innumerables circunstancias complejas, desde su vida en Santa Clara, Cuba, hasta su migración a Puerto Rico. Una verdadera montaña rusa de experiencias la obligó a sobrevivir mientras guardó silencio durante demasiado tiempo. Difamada por la prensa y llegada a esa etapa de la vida en la que los aplausos dejan de importar y se hace balance del camino recorrido, decide desprenderse de los secretos que la han acompañado y compartir, por fin, su verdad.
La obra revela a la mujer enamorada, la madre abnegada y la artista soñadora, con ese toque de picardía que caracterizó su personalidad. Al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre los giros del destino y sobre la necesidad de liberar aquellas verdades que, con el paso de los años, pesan demasiado para seguir ocultándolas en la adultez.
Entre recuerdos y confesiones, Rita revive su infancia en la antilla hermana y la salida de Cuba, un episodio que inicialmente intenta disimular, pero cuya verdad termina revelando. Su llegada a Puerto Rico marca el inicio de una exitosa carrera como vedette, que la proyecta hacia Hispanoamérica. Sin embargo, tras su matrimonio con el productor de televisión Manolo Sagardía, su vida cambia drásticamente: la difamación, la tergiversación de los hechos y una condena la obligan a retirarse de la vida pública.
Mientras reconstruye su historia, se observan esos lapsos de claridad y de divagación en los que afloran los primeros síntomas del Alzheimer. Entre el ir y venir de la memoria, —en momentos reflexiva y en momentos jocosa— recuerda a sus familiares, el sentimiento que produce la migración ante la tierra que dejó atrás, su relación con Sagardía (incluida la infidelidad que marcó ese vínculo). Los pasajes dedicados a su maternidad resultan particularmente conmovedores y permiten conectar la razón de su silencio prolongado. A través de los recuerdos de su maternidad, revela el lado más humano de una mujer que, después de reinventarse para sobrevivir, busca reivindicar su nombre antes de que la memoria la abandone por completo.
La conciencia de ese deterioro convierte cada confesión en una carrera contra el olvido. Los silencios incómodos, las pausas inesperadas y los gestos de desconcierto —llevando las manos al rostro o a la cabeza— exigían una gran fuerza interpretativa, que Lissette Rodríguez Avilés resolvió con sensibilidad y absoluto dominio escénico al marcar esas transiciones. Su actuación transmitió la vulnerabilidad, el humor y la dignidad de Rita Montes, construyendo un personaje profundamente humano y conmovedor.
Fantástica interpretación de la actriz ponceña Lissette Rodríguez Áviles
A lo largo de la trayectoria profesional de Lissette Rodríguez Áviles, la maestra retirada de teatro en el Departamento de Educación y actual profesora en la Pontificia Universidad Católica de Ponce ha sido actriz en innumerables obras, directora teatral y dramaturga. Sin embargo, en “Desnuda” fue la primera vez que realiza una pieza en solitario en el escenario que la llevaron, más que a realizar un monólogo, a representar a Rita Montes en dos momentos de su vida, en el formato unitario. La caracterización de Rita Montes fue un reto actoral que asumió con el compromiso que requería la disciplina a la que ha dedicado su vida. El público disfrutó verla en el escenario y en esos instantes que rompió la cuarta pared entre el escenario y el público.


El dramaturgo Abimael Acosta Portalatín ve por primera vez la puesta en escena de su obra “Desnuda”
En la función de estreno se encontraba presente el dramaturgo que le dio vida con sus letras y su ingenio como escritor a Rita Montes. Abimael Acosta Portalatín disfrutó ver por primera vez una puesta en escena de “Desnuda”. Al finalizar la obra, su protagonista Lissette Rodríguez Áviles se dirigió a los presentes para reconocer su presencia.
En declaraciones al compartir el vídeo del saludo, Abimael Acosta destacó: “Escribí esta pieza en el 2016, y aunque se había presentado en Orlando, Miami y San Juan, como vivía en California y estaba trabajando en TV no pude viajar a verla. Siempre es una experiencia indescriptible ver a un actor darle vida a un personaje que escribiste”.
El polifacético adjunteño tiene una importante trayectoria con diversidad de trabajos para televisión, radio, teatro y cine entre Puerto Rico y Los Ángeles, California. Recientemente, en Nueva York, presentó I am Sylvia, el galardonado musical en los premios LATA 2026 (Latin Alternative Theater Awards fundados por Héctor Luis Rivera), que esperamos traiga pronto a los escenarios de Puerto Rico.
El director teatral Fernan Rivera mostró la psiquis de Rita Montes
En palabras de Fernan Rivera, el director teatral de “Desnuda” en su versión de 2026, se destaca un elemento interesante de su adaptación a unipersonal. “Cuando leí la historia, quise contarla desde la perspectiva de lo que ocurría en su cabeza; mostrar su psiquis.” Originalmente, el monólogo fue escrito para presentarse en un cabaret en el formato tipo comedia musical como se estrenó en noviembre de 2016, con Sonia Noemí González como protagonista y bajo la dirección de Juan Aníbal Carlo. En la nueva adaptación de Rivera, logró con acierto proyectar al público ese detalle de las dos versiones de Rita Montes, pues cada vez que se recordaba su época como vedette, la iluminación facilitaba esa transición.
En ese estudio del personaje de Rita Montes, Fernan Rivera la describe como “una mujer que vivió sin pedir permiso; era libre. Vivió un mundo detrás de sus cuatro paredes y otro delante de su público.” Ese proceso de analizar todo lo vivido, lo llevó a exteriorizar lo que tenía en el interior de su psiquis y quiso visibilizar la condición de pérdida de memoria que le estaba comenzando.

Ambiente en Mesón y Telón by Domínguez
Un detalle que debo resaltar de Mesón y Telón by Domínguez es el buen trato de las meseras que atendieron al público, haciendo la experiencia acogedora para disfrutar la variedad de tragos y productos de su variado menú. Sin embargo, los propietarios deben ajustar unos detalles con el resto del personal cuando se estén llevando a cabo puestas en escena por respeto a los actores y para evitar distracciones al escuchar lo que sucede en el escenario. En lo personal, me disgustó el fuerte sonido del batir los tragos en la barra o el sonido alto al servir el hielo en medio de la función, sumado a las pláticas de los empleados en la zona de la cocina que interrumpieron por momentos el silencio que debe permear en una sala teatral. La veteranía de Lissette Rodríguez Áviles pudo sobrellevar con éxito las interrupciones de esos sonidos que competían con su voz. Un actor requiere silencio para evitar perder la concentración que conlleva el trabajo actoral. Si realizan esos ajustes, la experiencia en el café teatro será mucho más placentera.
La función de estreno del unipersonal “Desnuda” se realizó el 6 de junio de 2026 en el café teatro Mesón y Telón by Domínguez en el pueblo de Ponce como una producción de Samuel Echevarría para Producciones Eche. Con la primera función de “Desnuda” dio inicio la gira que recorrerá diversos teatros de Puerto Rico, la cual tiene su segunda función programada para el 27 de junio de 2026 en Studio 58 en el pueblo de Guayama. Para boletos: https://pietix.com/desnuda


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