Por: Aida Mendoza Rivera
Hay lugares que son emblemáticos y la Casa del Libro es uno de ellos.Fundado en 1955, La Casa del Libro Museo Biblioteca (LCDL) en la Calle del Cristo en el Viejo San Juan custodia un importante patrimonio cultural del pueblo de Puerto Rico y la humanidad. Es una institución autónoma, sin fines de lucro, con exención contributiva bajo la sección 501(c)(3) del Código de Rentas Internas de Estados Unidos y la 1101.01 local.La misión de La Casa del Libro es fomentar el conocimiento y estimular la creatividad a través de nuestra extraordinaria colección, que preservamos, estudiamos e interpretamos, para hacerla accesible a diversas comunidades mediante distintas iniciativas educativas, culturales y artísticas.
En estos momentos La Casa del Libro presenta Ex libris: un grabado para tu libro, una exposición que rescata la historia, la estética y la intimidad de estas pequeñas obras gráficas que, desde hace siglos, acompañan a los libros como marcas de identidad. La muestra nace de una colaboración entre el grabador puertorriqueño Fernando Santiago Camacho y el artista, curador y coleccionista rumano Ovidiu Petca, iniciada en 2021 y convertida hoy en un puente cultural entre Puerto Rico y Europa.
Petca, cuya colección supera las 4,000 piezas, donó 38 ex libris de artistas contemporáneos y once de su autoría. Santiago Camacho añadió cinco obras, y todas estas piezas se integran a la colección histórica del museo, creando un diálogo vibrante entre grabados de los siglos XVI al XX y propuestas actuales. La curaduría estuvo a cargo de Karen Cana-Cruz, Petca y Santiago Camacho.
El ex libris —del latín “entre los libros de”— surgió como una forma de reclamar la propiedad de un libro cuando estos eran objetos raros y costosos. Con la expansión de la imprenta, la práctica se transformó en un lenguaje visual que revelaba la personalidad, profesión o aspiraciones del propietario. Artistas como Durero y Cranach diseñaron algunos de los primeros ex libris conocidos, aunque muchos creadores permanecen anónimos.
La exposición en La Casa del Libro permite apreciar esta evolución: xilografías, grabados en cobre, motivos alegóricos, simbólicos, arquitectónicos y contemporáneos. Algunas piezas aún están adheridas a los libros originales, lo que añade valor documental y permite rastrear la procedencia de los volúmenes.
El proyecto incluye talleres, recorridos educativos y un catálogo impreso que documenta la investigación y el intercambio cultural con artistas de 27 países. Para la institución, el proceso representó un crecimiento profesional significativo, especialmente al trabajar a distancia durante la pandemia y en varios idiomas.
La muestra estará disponible hasta abril, invitando al público a descubrir cómo estas miniaturas gráficas revelan la relación íntima entre lectores, artistas y sus bibliotecas.














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