Por: Amarilis Cintrón López – Historiadora
(Caguas, Puerto Rico) “En concierto romántico”, Guillermo Dávila se reencontró con su público puertorriqueño en el Centro de Bellas Artes de Caguas, el domingo, 8 de febrero de 2026. La cita romántica para celebrar las variantes del amor con los éxitos que varias generaciones convirtieron en sus favoritos fue una viva invitación a la nostalgia. Con tan solo escuchar los acordes iniciales y reconocer las canciones que el cantautor venezolano interpretaría a lo largo de la velada vespertina, fue motivo para provocar las reacciones del público. Especialmente, las féminas para las cuales Guillermo Dávila es su eterno novio platónico le expresaban los “te amo” o le pronunciaban invitaciones sugestivas de diferentes índoles, a las que Guillermo le reaccionaba; provocando diversos momentos espontáneos y divertidos a lo largo del concierto.
El caraqueño, nacido un 18 de marzo de 1955, a sus 70 años mantiene una buena condición física y presencia escénica. Sus cabellos teñidos por el tiempo, en una versión más sal que pimienta, le dan ese toque atractivo a su imagen. Su particular sentido del humor en cada presentación le mantienen en contacto directo avivando la chispa de sus fieles seguidoras. Sin embargo, el sentimiento que le otorga a cada interpretación se suma a esa experiencia que el público disfruta en sus conciertos al escuchar los éxitos que casi 46 años después de haber iniciado su trayectoria artística, le mantienen vigente realizando giras por variados lugares de Hispanoamérica.
En sus presentaciones, es recurrente verle interactuar con las anécdotas de algunas de sus canciones; llevar a una voz femenina como artista invitada para interpretar “Tesoro mío” -el éxito que cantó a dúo con su compatriota Kiara- e invitar al escenario a alguna fanática para dedicarle alguno de sus temas. En pasados conciertos, desde su regreso a Puerto Rico en el año 2006, el público ha sido testigo de peticiones de matrimonio de parejas que se enamoraron con su música, entrega de flores de parte de La Guillermina Mayor, Zulma Ivette López-Nevárez y momentos jocosos con sus fanáticas en el escenario. La noche de “En concierto romántico”, contó con una invitada muy especial en la trayectoria musical y actoral de “El ídolo de una generación”.
Cronología de una noche inolvidable
A las 5:30 de la tarde, comenzaron a sonar los acordes de “Me fascina”, ese tema icónico que retrata de manera sensual lo que se experimenta al vivir un amor bonito. Con su guitarra acústica verde claro, reconectó con el público que siempre le espera para escuchar esas canciones que marcaron una época. Tras recibir el primer fuerte aplauso, comenzó “Fabiola”, tema de melodrama homónimo, transmitido entre 1989-1990, que manifiesta lo que siente al encontrar con quién vivir un amor único y especial.
El espectáculo continuó con el contagioso “Tiempo libre”, una invitación para hacer el espacio en el calendario para vivir el amor. Entre sus expresiones al público, Guillermo Dávila exclamó: “No es salsa, pero ¡qué sabroso!… hay cosas que no son así como la salsa, pero son como un reto.” En evidente referencia a esa composición “Me retaste a quererte” en la que se presenta cómo hay personas que utilizan las estrategias para enamorar a quién se desea conquistar y cuando se logra el objetivo, abandona la relación.
Guillermo Dávila improvisó un momento cantando a capella parte de “Nadie ocupa tu lugar”. Mientras cantó “déjame verte, solo un momento, siéntate en frente por favor” se escuchó un “aquí estoy” de una fémina; posteriormente, al cantar la frase “Y yo tan solo”, desde otra esquina del auditorio, le volvieron a gritar “estoy aquí”. Como parte de las anécdotas, relató que tuvo que dejar de cantarla en sus presentaciones porque en un momento le tocó vivir el significado de la letra. Ante cada interpretación, el público le respondía con fuertes aplausos como le sucedió al culminar de cantar la romántica invitación “Vuelve a ser mía otra vez”, que se siente como si fuera un éxito del momento.
Un reencuentro para la historia
Con guitarra en mano, comenzó a entonar los acordes de “Toda la luz” y en pantalla se vieron varias fotos de Diana Carolina Guzmán y de Juan Diego Ledesma, protagonistas del melodrama Diana Carolina que Guillermo Dávila protagonizó junto a Ivonne Goderich.Entre los acordes y las imágenes, se desataron las emociones en el público. Guillermo Dávila expresó que esa “canción me acompañó durante mucho tiempo” y manifestó que deseaba resaltar un nombre que le marcó la vida profesionalmente en Puerto Rico, dejándole recuerdos maravillosos. Acto seguido, en la proyección de las fotos apareció el nombre de Ivonne Goderich y la intérprete de Diana Carolina Guzmán apareció en el escenario, fundiéndose en un abrazo con Guillermo Dávila. La euforia, los gritos y los aplausos se escucharon por todo el Centro de Bellas Artes de Caguas al ver reunida a esa pareja de protagonistas tan querida que ha quedado tatuada en la memoria colectiva.



Guillermo la invitó a sentarse y le entregó un ramo de flores. Como parte de unas emotivas expresiones le pronunció: “yo te adoro y yo te he querido con todo lo que traes… Siempre te quise hacer este honor en referencia a cantarle “Toda la luz”, la canción que acompañó a todos los televidentes durante las noches de noviembre de 1984 a abril de 1985; tema que quedó grabado y permanece en los recuerdos de toda una generación. Mientras Guillermo Dávila interpretaba el tema, a Ivonne Goderich se le veía con su radiante sonrisa disfrutando el momento de su reencuentro con el público que cantaba a coro cada una de las partes de la canción. Una cantidad de visuales de los personajes que ambos protagonizaron se proyectó en ese sublime momento de escuchar “Toda la luz” y verles juntos en el escenario.
Continúan las emociones entre el público
De las canciones románticas, pasó a uno de esos otros temas que resaltan el amor propio cuando las personas no merecen el amor que se les regala. Al terminar “No voy a mover un dedo”, los aplausos resonaron. Nuevamente, tomó la guitarra para regalarle a su fanaticada el romántico “Por amarte tanto” que, al finalizar la interpretación, provocó uno de esos momentos divertidos con las fanáticas que le gritan frases de cariño.

En el tema “Tesoro mío”, a dúo con Ana Isabelle, ambos cantantes y actores le impartieron el dramatismo en su interpretación. Continuó el concierto con otros temas que presentan esa otra cara del amor cuando se acaba: “Sin pensarlo dos veces”,“Ves cómo es” y “Días de pasión”.
El romance se hizo presente con ese himno al amor en el que conjuga en presente el estar “Enamorándome más de ti”. Guillermo Dávila le dedicó el tema a esas parejas que se dan las gracias por ser y estar, que se entienden, se apoyan y se mantienen cultivando el amor a diario como cómplices y amantes. Su despliegue escénico sigue provocando emociones en quienes les escuchan y le regalan aplausos constantes. Con “Llevo perfume a ti” encendió a sus fanáticas entre lo emotivo que interpretó la canción y el momento en que se quitó la chaqueta que le valió un “te amo” de una de sus tantas fanáticas.
Para hacer honor a ese tumba’o que Guillermo Dávila expresó tienen las puertorriqueñas, Leticia Martir Mejías fue invitada a subir al escenario para acompañarlo a la hora de cantar “Tu mejor amigo”. Ambos protagonizaron un momento divertido con los gestos y la espontaneidad de Leticia al bailarle a Guillermo con movimientos sensuales. Casi al finalizar el tema, Leticia tomó el micrófono y le expresó: “he escuchado a Guillermo hablar mucho de alcapurrias y él no sabe que yo preparo las mejores alcapurrias de Puerto Rico en San Sebastián”. La propietaria de Martir’s Sport Bar protagonizó otro instante inolvidable con la propuesta que le hizo: “papito, yo tengo a mi esposo aquí, pero yo te llevo pa’ casa porque la cama es King”.



Al finalizar el tema “Así es la vida”, pidió un redoble de batería e indicó que la banda estaba compuesta por músicos ponceños bajo la dirección musical del pianista José Gregorio Rivero, su compatriota venezolano de la ciudad de Cagua, capital del municipio Sucre, en Aragua. Los músicos Fernando Navarro (guitarra), Luis Rivera (bajo), Bryant Cruz (batería), Daniel Rivera (percusión) forman parte de la banda de Eddie Ramírez, quien realiza el homenaje a Juan Gabriel, se acoplaron a la perfección en la velada musical.
Las emociones continuaron con “Cantaré para ti” y se intensificaron al interpretar “Cuando se acaba el amor” en esa mezcla de cantar y darle vida a las letras con sus gestos. Guillermo pidió seriedad a la hora de interpretar “Barco a la deriva”, una composición que lleva un delicado mensaje sobre la muerte y las decisiones que hunden un poco cada día. Contrario a sus anteriores visitas, que había relatado la inspiración de esa composición, en esta ocasión evitó relatar la historia, y continuó el concierto con “Déjate amar” en ritmo de bachata y “Atrapado, atado” resonando el rock.
Con “Ábreme la puerta”, Guillermo Dávila siempre hace un espectáculo entre gesticulaciones y movimientos corporales, que provocan a las féminas; esta vez, no fue la excepción. El público ha desarrollado una dinámica, que año tras año y presentación tras presentación, se repite y se disfrutan como la primera vez.
“He pasado un rato en el que me he divertido un montón, le saco punta a todo lo que me haga feliz” fue el preámbulo de Guillermo Dávila a regalar el esperado “Solo pienso en ti”. Nuevamente, se escuchaba al público servirle de coro sincronizado en cada parte de ese otro de sus grandes éxitos. Al culminar, preguntó si había entre el público gente de Venezuela y abundó “siempre he cantado esta canción para todos los países; esto va por ustedes” en clara alusión al tema “Nunca dejes de soñar”. Se despidió del escenario con un grito de ¡Venezuela libre!, mientras una imagen de la bandera venezolana se proyectada en el escenario.
Entre un coro de aplausos, el público se negaba a dar por culminado el encuentro de 1 hora y 47 minutos. Le pedían “otra, otra”. Esa noche, era la esperada presentación del medio tiempo a cargo de Benito Antonio Martínez Ocasio en el Supertazón LX y Guillermo Dávila manifestó “me tengo que ir a ver el Super Bowl”.


Compartir en el camerino
Una vez finalizado el concierto, Guillermo Dávila atendió a varias personas de su fiel fanaticada en el camerino. Se tomó fotografías y firmó autógrafos en imágenes que llevaron de otros momentos que habían coincidido con “El ídolo de una generación” que sigue les cautivando.
Algunas de “Las guillerminas”, como se hacen llamar un grupo de fanáticas que lidera en Puerto Rico, Zulma Ivette López-Nevárez, la fundadora de la página de FB “Guillermo Dávila, nuestro consentido”, Soraya Collado Torres tuvieron el espacio para saludarle, charlar brevemente y tomarse la foto del recuerdo.


En lo personal, fue emocionante que aquella niña que a sus cuatro años veía todas las luces cuando Guillermo Dávila interactuaba en escena con Ivonne Goderich, pudiera compartir un grato reencuentro con ambos juntos en el camerino. Han pasado 42 años y las emociones de ese recuerdo que quedó grabado por tantas décadas, sigue latente.
Hay que resaltar el diseño de luces, la nitidez del sonido y el trabajo audiovisual realizado por el equipo de trabajo conformado por Ricardo Irizarry de PRI Producciones Ricardo Irizarry y por Willie Aquino de Willie Productions. A ambas casas productoras, gracias por traer al ídolo de una generación que mantiene una conexión inigualable con el publico puertorriqueño. A Guillermo Dávila, el eterno novio de muchas, gracias por el concierto romántico en anticipación a la celebración del Día del amor y la amistad.















Deja un comentario